Varios Relatos

Diversos relatos que llegan al alma, invitan a la reflexión, suben el ánimo y alegran el momento.

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lunes, 6 de octubre de 2008

El amor es libertad

Una vez un reconocido guerrero indígena y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron profundamente y habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu. Pero antes de formalizar el casamiento, fueron a ver al anciano de la tribu, un hombre muy respetado, que tenía palabras de sabiduría para ellos.

El sabio, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes, y que no había ninguna razón para que alguien se opusiera a su casamiento. Entonces ellos le dijeron que querían hacer algo que les diera la fórmula para ser felices siempre.

El sabio les dijo:
- Bueno, hay algo que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es bastante dispendioso.
- Estamos dispuestos, le dijeron.

Entonces el sabio le pidió al guerrero que escalara la montaña más alta, y buscara allí el halcón más vigoroso, el que volara más alto, el que le pareciera más fuerte, el que tuviera el pico más afilado, y se lo trajera vivo. Y a la mujer le dijo: a ti no te va a ser tan fácil. Vas a tener que internarte en el monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada. Vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude y vas a tener que traerla viva aquí.

Cada uno salió a cumplir su tarea. Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al sabio:
- ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿qué debemos hacer con ellas?
- No, nada de eso dijo riendo el sabio y les dijo: ¿ustedes quieren ser felices?.
- Sí, le dijeron.
- ¿Volaban alto?, preguntó, ¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?
- Sí, contestaron.
- Muy bien, dijo el sabio. Ahora deben atarlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen.

Así lo hicieron. Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso. Se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el sabio de la tribu les dijo:
- Si ustedes quieren ser felices para siempre: VUELEN, PERO JAMÁS SE ATEN EL UNO AL OTRO.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Contribuir a la paz del mundo

Busca en ti mismo la fuerza del propósito, la fe en la propia regeneración. Tu divinidad te espera. Esfuérzate en hallarla y actualizarla.

Practica en todo momento la religión universal del bien sin distinción de clases, de creencias, de partidos, de intereses, de nacionalidades, de razas, de reinos de la naturaleza.

Relega a olvido tus faltas y limitaciones pasadas, para renacer con estímulos a una vida mejor. Entonces, tácitamente, serás merecedor de la invisible ayuda.

Practica la simpatía y adquiere el hábito del contento a través de todas las circunstancias. Decídete a realizar el leve esfuerzo de prescindir de los pequeños defectos. Lucha con todas tus fuerzas contra la depresión, contra la tristeza, contra el tedio, contra el mal humor. Combate los métodos dominantes de acritud y grosería e imponte la condición de ser siempre y con todo el mundo amable.

Procura dar todas las facilidades posibles a los demás. Ayúdalos a descubrir su camino más noble y a seguirlo. Haz de la generosidad de pensamiento y acción, tu ley silenciosa.

Proponte firmemente no censurar a nadie, ni aún de pensamiento. ¿Qué sabemos de las verdaderas causas de los actos ajenos?. Esfuérzate, por el contrario, en comprender.

Adopta una divisa solar, de alegría, a todas horas. Entonces, la luz oculta que guía al mundo te la incrementará y te sorprenderán a ti mismo los resultados.

Procura no auto-exaltarte ni auto-compadecerte. O sea, no pensar demasiado en ti mismo, si no es con el fin de perfeccionarte.

Invoca la armonía como fórmula de salud integral, de equilibrio del cuerpo y del espíritu. Porque la armonía es la ley suprema del universo.

Irradia con humildad tu mensaje viviente de belleza, de espiritualidad y de paz, en un mundo atormentado, materializado, desorientado. Él necesita de tu eficaz contribución. Ofrécesela. Ofrécele tu mente positivizada, cuerpo puro, tu aura armoniosa, tu contentamiento irradiante, tu Fe sin límites en la bondad de la vida y en las leyes que conducen a un alto fin, la evolución humana.

- Kalu Rimpoché -

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Papa, ¿cuanto ganas?

La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien valía la pena: estaba esperando a su papá.

Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abrió la puerta; el niño se incorporó como impulsado por un resorte, y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto:

-Papi, ¿cuánto ganas por hora? –dijo con ojos muy abiertos.

El padre, molesto y cansado, fue tajante en su respuesta:

-Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde.

-Si papi, sólo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? –reiteró suplicante el niño.

Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir:

-Ochocientos pesos.

-Papi, ¿me podrías prestar cuatrocientos pesos? –preguntó el pequeño.

El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo:

-Así es que para eso querías saber cuánto gano, ¿no?. Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho...

El niño se alejó tímidamente y el padre, al meditar lo sucedido, comenzó a sentirse culpable: "Tal vez necesita algo", pensó, y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo y con voz suave le preguntó:

-¿Duermes hijo?

-Dime papi, respondió él entre sueños.

-Aquí tienes el dinero que me pediste.

-Gracias papi –susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada, de donde sacó unos billetes arrugados-. ¡Ya completé! –gritó jubiloso-. Tengo, ochocientos pesos..., ahora papá:
¿ME PODRÍAS VENDER UNA HORA DE TU TIEMPO?

domingo, 21 de septiembre de 2008

Eres un vencedor

Cuando eres olvidado o despreciado, o deliberadamente dejado a un lado, y tú sonríes por dentro gloriándote en el insulto o el desprecio, ERES UN VENCEDOR.

Cuando puedes sobrellevar cualquier discordia, cualquier exceso y cualquier disgusto, y estás contento con cualquier comida, cualquier prenda de vestir, cualquier clima, cualquier sociedad, cualquier soledad, cualquier interrupción, ERES UN VENCEDOR.

Cuando se habla mal del bien que haces, o cuando tus deseos son resistidos, tus gustos ofendidos, tu consejo descartado, tu opinión ridiculizada, y lo soportas todo con paciencia y en amoroso silencio, ERES UN VENCEDOR.

Cuando no te importa el referirte a ti mismo en la conversación, o recordar tus propias obras buenas, o sentir comezón después de un elogio; cuando verdaderamente puedes agradarte en "ser desconocido", ERES UN VENCEDOR.

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, ni sol sin lluvia. Pero Él sí te prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino. Porque Dios te hizo... DIOS TE HIZO...

Dios te hizo diferente, no indiferente.
Dios te hizo extraordinario, no ordinario.
Dios te hizo significante, no insignificante.
Dios te hizo competente, no incompetente.
Dios te hizo, compatible, no incompatible.
ios te hizo activo, no inactivo.
Dios te hizo indispensable, no prescindible.
Dios te hizo perfecto, no defectuoso.
Dios te hizo apto, no inepto.
Dios te hizo distinto, no indistinto.
Dios te hizo adecuado, no inadecuado.
Dios te hizo eficiente, no ineficiente.
Dios te hizo superior, no inferior.
Dios te hizo responsable, no irresponsable.
Dios te hizo solvente, no insolvente.
Dios te hizo sensato, no insensato.
Dios te hizo eficiente, no deficiente.
Dios te hizo constante, no inconstante.
Dios te hizo perspicaz, no malicioso.
Dios te hizo irresistible, no resistible.
Dios te hizo sensible, no insensible.
Dios te hizo extraordinario, no común.
Dios te hizo decidido, no indeciso.
Dios te hizo original, no una copia.

- John L. Mason -