viernes, 19 de septiembre de 2008

Reflexionando la autoestima

¡Gracias por ser quien soy! Por haberme creado así y darme la oportunidad de vivir para llegar a descubrir lo que es ser y convertirse en un ser humano.

Gracias por este corazón que palpita cada segundo, cada instante, que si se para, muero. Gracias por esta personalidad, tan mía, tan única, tan singular. Gracias porque solo soy yo quien puede perfeccionarla. Gracias por mis emociones porque son la muestra de que estoy vivo, que necesito trabajar en mí para llegar a la plenitud del control sobre mí mismo. Gracias por todos los rasgos físicos que me has dado Dios, Naturaleza, porque ellos son el sello que verifica mi existencia, que un día fui y pasé por esta tierra. Gracias por todos los obstáculos de carácter, de personalidad, de auto-estima que enfrento, porque a través de ellos voy a llegar a descubrir la capacidad de tolerancia que tengo con los demás, la pasión o no por la excelencia. Porque a través de ellos desarrollaré o no mi personalidad y sanaré mi autoestima.

Vale la pena sentir conflictos porque ellos son los detonantes que despiertan mi verdadera naturaleza. Porque ellos me están diciendo que más allá de la mente hay algo que nos mueve, nuestro glorioso espíritu. ¡Qué maravilloso y espectacular es que yo sea yo!. ¡Qué maravilloso y espectacular es el reto de trabajar sobre mí mismo, de autoeducarme, de afirmarme, de amarme!.

Desplegar el ser, mirar más allá de mis propias limitaciones y miedos. Eso es el éxito, eso es la superación personal, la que no se queda en lo material, la que te lleva a abrazar el compromiso de la responsabilidad para el mundo, para Ti. Superarse en libertad, ser en libertad, porque a mí me da la gana, porque hoy he decidido cansarme de que todo estè mal, de que todos estén mal. Hoy yo haré la diferencia, hoy yo empezaré a vivir viviendo para ser, para crecer, para dar con generosidad lo que el mundo merece recibir de mí. Alegría, confianza, fe, voluntad, amor, actos de luz. Saber que existo, saber que vale la pena que yo exista.

La autoestima es el motor de nuestra vida, lo que nos empuja a conquistar, a atravesar obstáculos y superar los miedos para llegar a alcanzar nuestras metas. Es importante que reflexionemos cada día, ¿cómo me siento hoy?. ¿Siento que este será un día para triunfar? o por el contrario, ¿prefiero vivir escondida? ¿por qué?.

La autoestima personal y su desarrollo sano están siempre en mis manos y en mi mente, sobre todo en mi mente, yo decido los pensamientos que voy a tener acerca de mí mismo. Yo decido, si quiero estar feliz o triste. Si no tuvimos la suerte de nacer en un hogar en dónde la autoestima era una cultura, nos corresponde a nosotros empezar un plan para sanarla, desarrollarla y mantenerla. Nuestro mundo necesita personas que no estén llenas de miedo o arrogancia. Nosotros somos los que formamos el carácter y damos los valores para poder caminar en cierta dirección a lo largo de nuestra vida. Que la autoestima sea una prioridad dentro de tu escala de valores para poder dejar generaciones que aprenden a AMAR...

- Adriana Bello -